El miércoles 23 de septiembre se desarrolló la primera jornada del tercer seminario acreditable de la cohorte 2026 de la Diplomatura en Gestión del Desarrollo Regional, bajo el título “Invertir con criterio: proyectos, financiamiento y datos para decisiones”.
La actividad forma parte del trayecto académico de la Diplomatura, desarrollada en el marco del Programa de Infraestructura Regional para la Integración de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), con la coordinación del Instituto de Desarrollo Regional (IDR). El tercer seminario propone integrar contenidos vinculados con los sistemas productivos, la bioeconomía y la economía circular, las fuentes de financiamiento para el desarrollo regional y las metodologías e indicadores para la gestión de la información.
La primera jornada, realizada en modalidad virtual, reunió tres perspectivas complementarias. A lo largo de la mañana se abordaron la relevancia de la información estadística para diseñar y evaluar políticas y proyectos; las posibilidades que ofrece el mercado de capitales como fuente de financiamiento; y la gravitación económica, productiva y territorial de las cooperativas y mutuales.
El hilo conductor fue una premisa central para la gestión del desarrollo: invertir con criterio supone disponer de información adecuada, conocer los instrumentos capaces de financiar iniciativas y comprender las capacidades institucionales existentes en cada territorio.
Información para decidir y gestionar
El primer bloque estuvo a cargo de Gabriel Frontons, doctor en Economía por la Universidad Nacional de Rosario, profesor titular de Economía Internacional de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR y especialista con una extensa trayectoria en materia de información económica, producción y estadísticas públicas.
Su presentación, titulada “La relevancia de la información y las estadísticas en las decisiones y el desarrollo”, propuso pensar la información no como un producto aislado, sino como un insumo transversal para la gestión.

Frontons planteó un recorrido que vinculó los aspectos conceptuales y metodológicos de la producción de información con su aplicación concreta en políticas, programas y acciones de desarrollo. En ese sentido, destacó la necesidad de contar con datos pertinentes y confiables desde el momento inicial del diagnóstico hasta las posteriores instancias de seguimiento, monitoreo y evaluación.
La construcción de indicadores fue uno de los ejes centrales. El especialista diferenció aquellos destinados a comprender el contexto y definir una línea de base de los indicadores de proceso, producto y cobertura utilizados durante la ejecución de una política, así como los indicadores de resultados e impacto necesarios para evaluar sus efectos.
Esta mirada permitió incorporar una dimensión especialmente relevante para las políticas territoriales: la información debe acompañar todo el ciclo de la gestión y no limitarse a describir una situación inicial.
Frontons puso también el acento en las posibilidades existentes para producir información a escala local y regional. Frente a las dificultades que muchas veces presenta la disponibilidad de estadísticas con suficiente nivel de desagregación territorial, señaló la importancia de identificar y sistematizar los registros administrativos generados cotidianamente por municipios, comunas e instituciones.
En ese marco, el intercambio posterior permitió profundizar sobre uno de los desafíos recurrentes del desarrollo regional: la existencia de información dispersa y fragmentada que necesita ser integrada para construir una mirada más completa sobre el territorio. La discusión destacó que numerosas decisiones vinculadas con producción, empleo, logística, infraestructura o inversión requieren fortalecer las capacidades de generación, procesamiento y sistematización de datos en los niveles subnacionales.
Nuevas herramientas para financiar proyectos y empresas
El segundo bloque trasladó el análisis hacia otra condición indispensable para transformar iniciativas en proyectos concretos: el financiamiento.
La exposición estuvo a cargo de Nicolás Helmans, responsable de Mercados y Negocios del Mercado Argentino de Valores (MAV), quien presentó las diferentes alternativas que el mercado de capitales ofrece actualmente a empresas y, particularmente, a pequeñas y medianas empresas.

Helmans explicó el funcionamiento de instrumentos como el cheque de pago diferido, el pagaré bursátil y la factura de crédito electrónica, mostrando cómo el mercado de capitales puede constituirse en una fuente complementaria a los canales tradicionales del sistema financiero.
Durante la presentación se destacó el crecimiento experimentado por este mercado durante los últimos años y la ampliación de las posibilidades para que empresas de diferentes escalas puedan acceder a recursos destinados a capital de trabajo, inversión y expansión de sus actividades.
Uno de los instrumentos especialmente analizados fue la Factura de Crédito Electrónica MiPyME, concebida para favorecer el financiamiento de pequeñas y medianas empresas que integran cadenas de valor junto a compañías de mayor escala.
La lógica presentada consiste en permitir que una PyME proveedora pueda negociar una factura tomando como referencia el riesgo de pago de la empresa de mayor tamaño que adquirió sus bienes o servicios. De esta forma, la herramienta puede mejorar sus condiciones de acceso al financiamiento y vincular de manera más estrecha el mercado de capitales con las relaciones productivas que se desarrollan dentro de las cadenas de valor.
La exposición permitió así ampliar la mirada sobre las fuentes disponibles para financiar el desarrollo productivo y reconocer la necesidad de que empresas, emprendedores y actores territoriales conozcan un abanico de instrumentos que excede al crédito bancario tradicional.
La economía social como actor del desarrollo territorial
La jornada concluyó con la presentación “Economía social y solidaria en Argentina: actualidad y perspectivas de desarrollo”, a cargo de Gisela Wild, presidenta de la Federación Santafesina de Cooperativas de Electricidad, Obras y Servicios Públicos (FESCOE) y referente del movimiento cooperativo.
Wild propuso analizar a las cooperativas y mutuales como componentes del sistema económico y productivo argentino y, al mismo tiempo, como organizaciones estrechamente vinculadas con los territorios en los que desarrollan su actividad.

Uno de los conceptos centrales de su intervención fue el arraigo territorial. Las cooperativas no solo producen bienes o prestan servicios: generan capacidades técnicas, empleo, infraestructura y recursos económicos que permanecen vinculados con las comunidades en las cuales están insertas.
La dirigente destacó además la particularidad de las cooperativas como empresas sociales, cuya generación de riqueza se vincula con sus propios asociados y con la capitalización de las organizaciones. A ello se suma una estructura de gobernanza democrática y una permanente articulación con gobiernos locales, provincias, organismos nacionales, universidades, empresas y otras instituciones de la economía social.
La dimensión territorial del fenómeno quedó reflejada en la extensa presencia de cooperativas de electricidad, agua y telecomunicaciones a lo largo de la Argentina. Wild señaló que más de 700 localidades cuentan con alguno de estos servicios a través de organizaciones cooperativas, evidenciando una capilaridad particularmente significativa en pequeñas y medianas comunidades.
En el caso santafesino, la presentación permitió observar especialmente la relación entre cooperativismo e infraestructura. Las organizaciones de servicios públicos tienen una participación significativa en la prestación eléctrica, el acceso al agua, las telecomunicaciones y otros servicios esenciales, especialmente en localidades donde este tipo de estructuras fueron determinantes para acompañar el crecimiento productivo y poblacional.
Desde esta perspectiva, las cooperativas fueron presentadas como organizaciones que combinan dos dimensiones: por un lado, necesitan alcanzar eficiencia, escala y capacidad técnica como cualquier empresa; por otro, poseen una propiedad democrática, una fuerte vinculación comunitaria y una permanencia territorial que las convierte en actores relevantes para cualquier estrategia de desarrollo regional.
Tres dimensiones de una misma estrategia
Las tres exposiciones permitieron construir una mirada integral sobre algunos de los desafíos que atraviesa actualmente la gestión del desarrollo.
Los datos permiten conocer el territorio, diagnosticar sus problemas y evaluar políticas; el financiamiento aporta los recursos necesarios para transformar proyectos en inversiones; y las organizaciones económicas y sociales territorialmente arraigadas contribuyen a convertir esas capacidades en procesos sostenidos de desarrollo.
De esta manera, el primer día de “Invertir con criterio: proyectos, financiamiento y datos para decisiones” dejó planteada una idea transversal: el desarrollo regional no depende de una única herramienta ni de un único actor. Requiere construir capacidades, generar y sistematizar conocimiento, articular instituciones, movilizar recursos y comprender las particularidades productivas, económicas y sociales de cada territorio.
La jornada constituyó así el punto de partida de un seminario orientado a vincular los contenidos académicos con instrumentos, experiencias y problemas concretos de la región, fortaleciendo una concepción de la gestión del desarrollo basada en información, planificación, financiamiento, cooperación institucional y capacidad de acción territorial.